El mundo que soñamos cabe en nuestras manos (2024)
Performance en vivo
Ficha Técnica
Título: El mundo que soñamos cabe en nuestras manos
Lugar de presentación: CENTRAL Performance Festival, Grace Exhibition Space, Nueva York.
Curaduría: Pancho López
Año: 2024
Duración: 20 minutos.
Materiales: Alfombra, almohadas, bowl de cristal, nombres de los asistentes en papel, aceites esenciales, luz cenital cálida.
Registro: [Fotografía / Video]

En El mundo que soñamos cabe en nuestras manos, Milko Delgado propone un desplazamiento de la performance contemporánea desde el espectáculo del cuerpo hacia la micropolítica del afecto y el cuidado. La pieza se sitúa en una genealogía que dialoga con la "Estética Relacional", pero añade una capa de intimidad somática que devuelve al arte su función primordial: la conexión humana a través de la presencia y el tacto.
La obra comienza con un dispositivo de mediación clásico: el sorteo. Al invitar al público a depositar su nombre en un cuenco, el artista establece un contrato de vulnerabilidad compartida. Sin embargo, a diferencia de las prácticas históricas de la performance donde el artista se exponía a la voluntad del público, Delgado invierte la dirección de la entrega.
Al seleccionar un nombre al azar, el artista entabla una conversación privada y susurrada con la persona elegida. Este momento, inaudible para el resto de la sala, es el núcleo ético de la pieza: una negociación de límites donde se solicita permiso para entrar en el espacio personal del otre. Solo tras la aceptación voluntaria, se inicia la transferencia sensorial.
Bajo una luz cenital cálida y una atmósfera imbuida de aromas esenciales, el artista realiza un masaje de manos de 15 minutos mientras la persona permanece recostada en una alfombra. Visualmente, la puesta en escena evoca una sacralidad secular; el enfoque en las manos remite a la herramienta de creación por excelencia, aquí transformada en un instrumento de sanación y escucha táctil.
Históricamente, la obra hereda la tradición del cuerpo poético de artistas como Lygia Clark, entendiendo que el contacto no es meramente una técnica de relajación, sino una escultura social efímera.
Aunque la acción física es individual, la potencia de la obra es colectiva. El público restante se convierte en una "comunidad de testigos" que experimenta una relajación vicaria. En un contexto global hiperdigitalizado, Delgado propone que el "mundo que soñamos" —un espacio de ternura, paz y presencia absoluta— no es una meta lejana, sino una construcción que ocurre aquí y ahora, a escala humana, entre las manos.
Sobre la Obra
Esta pieza explora la importancia de conectarnos a través del arte en un mundo post-pandémico. Se presentó en el emblemático Grace Exhibition Space de Nueva York, consolidando una línea de investigación artística que prioriza la suavidad y el cuidado como actos de resistencia frente a la alienación contemporánea.
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